El otoño está realmente precioso ahí fuera. Cierto. Pero aquí dentro, en el salón, al otro lado de la ventana, se está estupendamente. Viendo caer las hojas y cómo la luz cambia de humor a cada rato.

Hoy prefiero mi sofá, rodearme de una cantidad indecente de cojines (y remonos) y dejar que la manta me envuelva. ¿Salir? Hoy no.